lunes, julio 16, 2007

CurArte

Cuando una persona adulta ingresa en un Hospital, pasa su tiempo, normalmente, entre el aburrimiento y la preocupación. Pero cuando un niño pasa días, semanas o meses en un centro hospitalario, sus reacciones son muy distintas. Esta situación no es una novedad, ni algo exclusivo de un país, pero en España una fundación, llamada CurArte, ha iniciado un proyecto que intenta mejorar la experiencia de los niños ingresados en hospitales. Es decir, busca que su vida mientras estén ingresados no sea tan distinta de la que tienen fuera del hospital.

"Cuando un adulto ingresa en un centro médico está preocupado por su diagnóstico. Pero un niño puede estar preocupado por muchas otras cosas, como que se ha olvidado de su oso de peluche", explica Pilar García-Valdés, directora de la Fundación.
Para afrontar el reto que se propusieron, los ideólogos de esta institución han creado ocho programas, que podrán ser implementados en los hospitales, de acuerdo con sus necesidades y objetivos. Algunos podrán tener ludotecas y juegos creativos, bibliotecas de pasillo o en las salas de estar, proyectadas con formas divertidas y lúdicas.
En verano, la época en que se paralizan las clases en los centros hospitalarios, algunos becarios de Bellas Artes impartirán durante cuatro horas diarias clases que incluyen animaciones y actividades con varias técnicas artísticas. Además, algunas instalaciones de los centros médicos y sus jardines podrán renovar su decoración, adaptándola con temas infantiles. El proyecto también cuenta con acciones que promueven el uso de la música, dotan los centros médicos de televisiones con canales de películas y programas infantiles y ofrecen apoyo económico a las familias para la compra de materiales.
Los primeros estudios sobre la situación de los niños hospitalizados empezaron en 2003, llevados a cabo por profesionales de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. El galardón concedido en 2004 por el Premio Caja Madrid de Investigación Social al 'Estudio sobre las condiciones de los niños hospitalizados', realizado por el grupo, llamó la atención del grupo de comunicación MacCann Worldgroup. A partir de este momento empezaron las conversaciones y también la alianza con el Departamento de Psicología Social de la Universidad de Salamanca para crear en 2006 la Fundación CurArte.
A lo largo de todo el año pasado, los profesionales de la Fundación han hecho una investigación en 12 hospitales españoles para detectar lo que podría mejorar con relación al entorno físico y a la atención psicosocial de los menores hospitalizados. La conclusión del estudio llevó a la elaboración de los ocho programas de humanización del entorno hospitalario.
Para implementar las reformas, los hospitales interesados contarán con todo el apoyo de la Fundación. En primer lugar, tendrán la opción de ser orientados para elegir el programa que mejor se adecue a las necesidades del grupo al que atienden. Además, no necesitarán desembolsar una moneda. De la financiación se hará cargo la Fundación, que utilizará recursos propios, de los clientes del grupo de comunicación McCann y de personas privadas interesadas en contribuir con el trabajo. La previsión es de que se invierta cerca de 300 mil euros hasta el final de 2007.
Los beneficios de un proyecto de este tipo, como ocurre normalmente, alcanzan tanto los que reciben la atención como los que la ofrecen. María Vignote, de 27 años, es alumna de Bellas Artes de la Universidad Complutense desde hace un año dedica semanalmente tres días para las actividades que realiza en el área de psiquiatría de adolescentes del hospital Gregorio Marañón de Madrid. Trabaja con adolescentes de 14 a 17 años, y busca, a través de clases de graffiti, exhibiciones de vídeos, entre otras técnicas, "hacer que los jóvenes se expresen. El paciente psiquiátrico no se da cuenta de que está enfermo. Lo que intentamos es darle la sensación de libertad", explica.