jueves, mayo 10, 2007

Las señoritas de Aviñón

El cuadro del español Pablo Picasso 'Las señoritas de Aviñón', obra fundamental del cubismo,...

...en una exposición que conmemora los cien años de la obra en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Estados Unidos.
Considerada como una obra trascendente y revolucionaria en el panorama artístico del siglo XX, la exhibición examina los orígenes de la creación que marcó un giro en la carrera del maestro malagueño, al reunirla con nueve de los cientos de bocetos que realizó para su ejecución, prestados por colecciones públicas y privadas.
«En retrospectiva, no ha habido otra obra que haya cambiado el curso del arte moderno y contemporáneo. Aunque se ha dicho que fue hecha con una espontaneidad salvaje, esta muestra confirma que fue cuidadosamente estudiada», dice John Elderfield, comisario principal de Pintura y Escultura del MoMA. La exposición desvela cómo Picasso se obsesionó con estudiar cada figura desde distintos ángulos y en variadas poses, gracias a dos pinturas y una serie de bocetos pertenecientes a distintos museos y colecciones particulares. «Picasso llenó al menos 16 cuadernos con bocetos y produjo cientos de dibujos y pinturas entre el invierno de 1906 y el verano de 1907, explorando la composición, las figuras por separado y en subgrupos, en una amplia gama de estilos y colores», comenta Anna Swinbourne, comisaria de la exposición. Uno de los bocetos revela que, en la concepción original de la escena, el pintor concibió un burdel con siete figuras, dos personajes masculinos y cinco prostitutas, que luego redujo a seis y finalmente a cinco mujeres. Sobre el lienzo, el artista representó a las mujeres en su estilo ibérico o estilizado -un ejemplo del cual es la pintura Dos desnudos, de 1906, incorporada a la muestra- y trabajó las cabezas hasta transformarlas en máscaras rituales africanas. Picasso mantuvo el proceso en completo secreto, trabajando durante seis meses en solitario, sin mostrar los bocetos o el progreso de la obra al público, aunque las visitas de algunos marchantes, críticos y amigos a su estudio siempre terminaban en conmoción. Artistas como Henri Matisse y André Derain se escandalizaron y reaccionaron con incredulidad, incomprensión, ira o burla, sin saber que 100 años después ésta sería la pintura que gestó el Cubismo y otros ismos de principios del siglo XX, esto es, la modernidad. «Los historiadores de arte especulaban. Los bocetos apenas salieron a la luz en 1940 y no fue sino hasta 1973, después de la muerte del autor del Guernica, cuando se pudieron descubrir todos los detalles de cómo la trabajó», dice Swinbourne.